¡Viva la República!
El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad. La proclamación de la II República Española encarnó el sueño de un país capaz de ser mejor, y reunió en un solo esfuerzo a todos los españoles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educación y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos.
En ocasiones República sólo posee significado de contraposición a Monarquía. Nada se nos dice de la calidad de su sistema electoral, y de sus libertades. Es mucho más efectivo si se lucha por la obtención de Libertades Políticas, de Democracia Directa y de potenciación de la cultura participativa. Si tuviesemos esas Libertades, la monarquia, los herederos de la dictadura franquista y un gobierno demasiado centralizado caerían por su propio peso. Sustituir monarca por Presidente de la República supone ir en una dirección no muy correcta. La Jefatura del Estado, sea un monarca o un presidente, son instituciones anacrónicas y en las que recae demasiado poder. La ley de anmistia de 1977 legitima 40 años de dictadura del general Franco, oscureciendo el valor y significado de muchas iniciativas que empezaron en tiempos de la II República.


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